Amenaza, emprendedora, pedido
Policiales y Judiciales
08:00

Fue a entregar un pedido y la amenazaron en una casa de Simón del Pino: "váyase si quiere irse sana"

La emprendedora contó que llevó dos tortugones y refrescos a una vivienda y que un hombre encapuchado la amenazó para que se retirara. Tras contar lo ocurrido, otros repartidores aseguraron haber vivido situaciones similares.

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Una emprendedora de Maldonado relató el momento que vivió cuando salió a entregar un pedido y terminó siendo amenazada en una vivienda de la zona de Simón del Pino.

“Hace siete meses abrí mi localcito. El miércoles, sobre las ocho y media de la noche, me llegó un pedido por WhatsApp: dos tortugones y unos refrescos”, contó en diálogo con la Página Central de la Revista de FM GENTE.

La mujer explicó que conocía la zona porque vivió allí durante casi 20 años y que, por ese motivo, no dudó en aceptar el reparto. “Me pasan la ubicación y veo que era por una calle en particular. Dije, está, se puede llevar”, señaló.

Según relató, llegó en su auto hasta el punto indicado y un hombre se acercó para recibir el pedido. “Veo que viene un muchacho bien vestido, nada sospechoso, por el lado del chofer. Me agarró las dos cajas de tortugones y pensé que era la casa de la esquina”.

Sin embargo, el hombre caminó hasta otra vivienda. “Cuando veo que camina hacia una casa en particular dije: ‘Ay Dios, ¿en qué me metí?’. Porque no es ningún secreto lo que pasa en esa casa”, afirmó.

La emprendedora sostuvo que el hombre ingresó con el pedido y le dijo que enseguida regresaría con el dinero. “Quedé esperando dos segundos, tres segundos y después sale uno todo encapuchado. Lo único que se le veían eran los ojos”.

El hombre le habría advertido: “Señora, se la voy a hacer cortita, esto es una boca, se tiene que ir”.

La mujer explicó que intentó mantenerse en el lugar porque todavía no había recibido el pago. “Le dije que estaba esperando que me pagara el pedido, que eran 2.100 pesos. Pero me volvió a decir: ‘Señora, no me quiero olvidar que es mujer, váyase si quiere irse sana’”.

Ante la amenaza, decidió retirarse. “Me di media vuelta y me fui. Tengo dos hijas chicas y un esposo que me espera en casa. No me iba a arriesgar a seguir discutiendo con él y que me saque un arma y termine ahí tirada en la calle”, relató.

La mujer no realizó la denuncia esa misma noche. “Me quedé en shock. Además, mi auto es muy distintivo, saben quién soy. Dije, no hago nada, ya está, ya fue”.

Al día siguiente, una amiga la convenció de denunciar. “Me dijo: ‘Hacé la denuncia, tienen que por lo menos tener conocimiento de que esto está sucediendo en esta casa’”.

Antes de concurrir a la Policía, la emprendedora publicó lo sucedido para advertir a otros repartidores. “Quería informarle a la gente, a los emprendedores y a los repartidores que si llega un pedido de ese lugar, no vayan porque van a pasar un mal momento y no van a irse con el dinero”.

Según contó, después de esa publicación recibió varios mensajes. “Me contactaron por lo menos cinco repartidores y me dijeron: el lunes me pasó eso, el jueves me pasó eso, hace una semana me pasó lo mismo”.

La mujer luego concurrió a la Seccional 6ª para realizar la denuncia, pero aseguró que allí no fue atendida como esperaba. “Salí más enojada de lo que entré”, afirmó.

Según su relato, una funcionaria le preguntó por qué no había llamado al 911 en el momento del hecho. “Le dije que me había asustado, que tengo un auto muy peculiar, me conocen y no iba a armar un escándalo para terminar mal por 2.000 pesos”.

La emprendedora afirmó que la funcionaria le respondió: “¿Y ahora para qué va a hacer la denuncia si no va a tener solución ninguna?”

Finalmente, realizó la denuncia a través del 0800 5000. “Me atendió una funcionaria súper bien, me tomó todos los datos y me tomó la denuncia de lo que había sucedido el miércoles a las nueve de la noche”.

También denunció la atención recibida en la seccional. “No todos los funcionarios de la comisaría supongo que se portan así. A mí me molestó el accionar de esa funcionaria”, explicó.

Aseguró que había pedido a los demás repartidores que también denunciaran. “Les dije que hicieran la denuncia porque me explicaron que si se juntan cuatro, cinco o seis denuncias, ya llama la atención”.
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