La actitud alerta de la vendedora le permitió darse cuenta que cuando la española dejó el probador, habían desaparecido varias prendas, porque no estaban en ese cubículo, y tampoco se veía que la presunta cliente las llevara consigo.
Con la convicción de que la española se llevaba esas prendas, le reclamó que las devolviera, lo que activó en la española la actitud de fuga. Las empleadas hicieron la denuncia y la policía no demoró en ubicar a la sexageneria y la ropa que se intentó llevar.
Se trataba de blusas, musculosas, y vestidos, cuyo valor conjunto fue estimado cercano a los 1.000 dólares (19.000 pesos uruguayos).