Colman es licenciada en semiología forense, tanatopractora y docente en distintos países de América Latina. En diálogo con la Contratapa de la Revista de FM GENTE, explicó las diferencias entre la tanatopraxia y la tanatología.
La tanatopraxia comprende los procedimientos realizados sobre una persona fallecida para conservar y preparar el cuerpo con fines funerarios. La tanatología, en cambio, está vinculada al acompañamiento del duelo de familiares y personas cercanas.
Según Colman, en Uruguay la tanatopraxia no cuenta actualmente con un marco legal que permita desarrollar estos procedimientos de manera regulada.
“Uruguay no tiene tanatopraxia por un sencillo hecho. La tanatopraxia es un procedimiento invasivo sobre los cadáveres para retardar ese proceso de descomposición y poder lograr un velatorio digno”, explicó.
La especialista señaló que para realizar este tipo de procedimientos es necesario contar con una regulación específica.
“Para realizar tanatopraxia tenés que tener un marco legal. El marco legal es con leyes. Ni más ni menos”, sostuvo.
Consultada sobre la situación de Uruguay, respondió: “Ahí no las hay. Nadie las impulsó. Nadie se mueve. A nadie le interesa”.
Colman contó que actualmente está radicada en Argentina y que allí se avanzó en una regulación municipal para permitir la realización de tanatopraxia dentro de un marco legal.
La especialista también cuestionó la falta de capacitación dentro del sector funerario uruguayo. Según explicó, la preparación adecuada permitiría ofrecer alternativas a las familias en situaciones en las que el cuerpo sufrió daños importantes.
Puso como ejemplo los casos de personas fallecidas en siniestros de tránsito. Señaló que, con personal capacitado, puede realizarse una reconstrucción que permita a los familiares despedirse de la persona en mejores condiciones.
“No es prohibitivo el hecho de desvelar a una persona que tenga un accidente de tránsito. El tema es que no tenemos personal capacitado para poder brindarle eso a la familia”, afirmó.
Colman sostuvo que esos procedimientos no necesariamente implican costos imposibles de afrontar y que el problema también está relacionado con la falta de información y capacitación.
Además, cuestionó la forma en que actualmente se viven los procesos de despedida en Uruguay. A su entender, los velatorios se han reducido y muchas veces se busca realizar rápidamente la sepultura o cremación.
La especialista sostuvo que la despedida tiene importancia en la elaboración del duelo y que las empresas funerarias deberían tener un papel más activo a la hora de orientar a las familias.
“La funeraria es el medio, o ese nexo, que es la bisagra que tendría que decir, bueno, esto es así”, explicó.
Colman consideró que las familias deberían recibir información sobre las distintas posibilidades de despedida y sobre la importancia de contar con una preparación adecuada del cuerpo cuando las circunstancias lo permiten.
En ese sentido, afirmó que el sector funerario debería avanzar en capacitación y adaptar sus servicios a las necesidades de cada familia.
“Nadie las impulsó. Nadie se mueve. A nadie le interesa”, reiteró al referirse a la falta de una regulación específica para la tanatopraxia en Uruguay.