Agregó que ahora, unos años después, lo “más dramático” es que es una propia dependencia del gobierno como la Oficina de Planeamiento y Presupuesto, alerta de este problema.
“Parece que nos están quieren acostumbrar a que nos tenemos que embromar, que ya no tenemos ni vamos a tener agua potable, como sucede en otros países”, dijo Viana.
Destacó que esto vulnera los derechos humanos, y especialmente los de los más débiles, ya que el acceso al agua potable está consagrado como tal por la reforma constitucional del año 2004, por lo la situación es, a su juicio, “reprochable y repudiable”.
Viana dijo que proteger el derecho de acceso al agua potable, un recurso que nuestro país “siempre se golpeó el pecho que lo tenía y superabundante”, supone establecer límites. Pero agregó que “no se quiere proteger” a la población frente a quienes contaminan los cursos de agua en los que Ose se abastece.
Sostuvo que, para proteger ese derecho, hay que poner límites a las empresas que contaminen, como las plantas de celulosa, las mineras y las que usan agro tóxicos o producen alimentos genéticamente modificados, entre otras.
El fiscal manifestó que, cuando fue traslado, se aprestaba a hacer un planteo sobre la cenca del Santa Lucía, la Laguna del Sauce y la Laguna del Cisne, entre otras fuentes de agua de las que se provee Ose. Explicó que iba a proponer que se declarara zona protegida a la cuenca del Santa Lucía para las actividades que causen “daño ambiental”, al igual que para otras áreas, como Laguna del Sauce y del Cisne.
Viana subrayó que, para empezar a resolver este problema, el Estado tiene “que empezar a decir que no” a quienes realizan actividades que contaminan, “por razones de interés general”.
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