Ambos vivían en Michellini y Lavalleja, en el fondo de la casa de la madre de la agresora quien luego de apuñalar a Aranda, fue con el cuchillo en la mano y le pidió a su madre que llamara a la policía.
La señora tuvo que ser tranquilizada por los funcionarios policiales debido al fuerte estado de shock que le duró varios minutos. El ambiente confuso y tenso duró hasta el momento en que ella se tranquilizó y declaró haber sido la responsable de la puñalada.
A esta hora permanece detenida en la Seccional Primera y la justicia le tomará declaraciones esta tarde en el Juzgado de Cuarto Turno y ante la juez Marcela Vargas. La policía sigue investigando y luego de las declaraciones se reconstruirá el hecho.