Sobre las 02:00 de la madrugada, el Servicio de Emergencias 9-1-1 recibió una llamada de alerta por parte de un empleado del hostal. El trabajador solicitó la presencia policial debido a que uno de los huéspedes se encontraba alcoholizado y provocando disturbios en el lugar.
Al arribar al sitio, los efectivos del Programa de Alta Dedicación Operativa (PADO) de la Zona Operacional II hablaron con el denunciante y este explicó que el implicado insultaba a los demás alojados, llegó a agredir física y verbalmente a uno de ellos - que residía en el establecimiento - y destrozó varias de sus pertenencias.
Los policías detuvieron a E.D.G.F. que se encontraba en el lugar y lo trasladaron a una comisaría. Posteriormente, compareció en el Juzgado Letrado de 11er Turno.
En esta sede fue condenado a tres meses de prisión por un delito de lesiones personales y un delito de daño. La pena fue sustituida por un régimen de libertad a prueba con determinadas condiciones como la prohibición de comunicarse y acercarse a la víctima y al hostal; presentarse en una seccional policial y prestar servicio comunitario una vez por semana, y someterse a la vigilancia de Dirección Nacional de Medidas Alternativas.