El pasado 31 de enero los responsables del local dieron aviso al 911 de que el joven estaba promoviendo desorden y luego ampliaron la denuncia estableciendo que en varias ocasiones trataba de forma destructiva los equipos y amenazaba al personal.
La policía lo detuvo y lo sometió a la justicia que determinó su procesamiento imputándole la comisión de un delito de amenazas en régimen de reiteración real con un delito de atentado agravado.
Como medida sustitutiva a la cárcel, se le impuso la prohibición de acercamiento a la víctima y al local comercial por un plazo de 90 días.
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