La participación del músico tuvo un significado muy particular debido al difícil momento personal que atraviesa tras el reciente fallecimiento de su hija, de 23 años, como consecuencia de una enfermedad oncológica.
Sugo integró el grupo de artistas convocados para acompañar musicalmente la celebración. Durante su presentación interpretó canciones populares y religiosas, entre ellas “Pescador de hombres”, uno de los himnos más conocidos de la Iglesia católica.
Uno de los momentos destacados se produjo cuando el propio León XIV acompañó la interpretación de la canción, en medio de la emoción de los miles de fieles presentes.
“Mucha emoción, cuando el Papa se acercó y me habló fue un regalo”, expresó el cantante en declaraciones a la prensa, visiblemente conmovido.
Sus palabras adquirieron una dimensión especial al relacionar el encuentro con la pérdida de su hija.
“Es un mensaje que parece que viene de un lugar que quiero mucho”, manifestó, en una referencia cargada de sentimiento.
El artista destacó que la experiencia trascendió lo estrictamente musical y se convirtió en un acontecimiento profundamente personal.
“Es una noche memorable para mí, para mi familia y para todo el país”, afirmó.
Sugo también intentó describir la magnitud de la emoción que experimentó al compartir ese momento con el pontífice.
“Voy a tener noventa y pico años, voy a andar con un bastón y frente a una estufita voy a comentar a mis nietos que viví un momento con una emoción tan grande que no voy a poder explicar”, relató durante la entrevista.
La presentación del cantante recibió una ovación del público, que acompañó con especial sensibilidad su participación en una jornada marcada por la música, la espiritualidad y los mensajes de esperanza.
La jornada también incluyó la presentación de “Una gran alegría”, canción oficial de la visita papal, compuesta por Diego Melano y Santiago Soares de Lima, con la participación de diferentes artistas nacionales.
Durante su mensaje, León XIV convocó especialmente a los jóvenes a comprometerse con sus proyectos de vida, evitar la mediocridad y asumir con valentía las decisiones importantes.
El pontífice también destacó el valor de la familia, el matrimonio, la fe y el servicio a los demás, alentando a no tener miedo al compromiso definitivo.
Por su parte, el cardenal Daniel Sturla, arzobispo de Montevideo, recurrió al lenguaje futbolístico para dar la bienvenida al Papa en uno de los escenarios más emblemáticos del país.
“En Uruguay se habla de la vida con lenguaje futbolero, por eso podemos decir que tener al Papa entre nosotros es un golazo”, expresó.
El encuentro concluyó con fuegos artificiales, en una celebración que combinó música, oración y una multitudinaria manifestación de fe.