En su intervención, el arzobispo de Montevideo recurrió a distintas expresiones futbolísticas para transmitir un mensaje religioso, destacando la importancia de participar activamente en la vida de la Iglesia y de llevar los valores cristianos a la sociedad.
“En Uruguay se habla de la vida con lenguaje futbolero, por eso podemos decir que tener al Papa entre nosotros es un golazo”, expresó Sturla, en una de las frases más representativas de su discurso.
El cardenal comenzó recordando la importancia histórica del escenario elegido para recibir al pontífice. “Para los uruguayos este estadio es el Centenario: construido para el primer Mundial de fútbol en 1930 y para celebrar el centenario de la Jura de la Constitución. Es un lugar de identidad, donde el país se reconoce como pueblo”, señaló.
De esta manera, vinculó la presencia del Papa con uno de los espacios más emblemáticos de la historia nacional, escenario de la primera Copa del Mundo y de la consagración de Uruguay como campeón mundial.
"CRISTO NOS INVITA A ENTRAR A LA CANCHA DE LA VIDA"
Uno de los pasajes centrales del discurso estuvo dedicado a la necesidad de que los cristianos no permanezcan como simples espectadores.
Sturla sostuvo que los fieles no están llamados únicamente a alentar desde las tribunas, sino a comprometerse con la vida cotidiana y con las necesidades de quienes los rodean. “Cristo nos invita a entrar a la cancha de la vida, y el partido se juega en el barrio, en la familia, en el trabajo”, afirmó.
Con esa comparación, el cardenal destacó que la fe debe traducirse en acciones concretas y que los creyentes no pueden limitarse a observar los acontecimientos desde afuera ni quedarse en el banco de suplentes.
Sturla también utilizó la camiseta de la selección uruguaya como ejemplo del sentido de pertenencia y de la identidad compartida. “Como la celeste, el color de nuestra selección, se lleva con orgullo, queremos llevar con alegría la camiseta de cristianos, para que quien nos vea descubra la alegría de seguir a Jesús”, manifestó.
La referencia permitió establecer un paralelismo entre el sentimiento de unidad que genera la selección nacional y la comunidad de creyentes que integra la Iglesia. En ese sentido, remarcó que la fe debe ser un espacio de encuentro y participación. “Así como la celeste reúne a todo un país, la fe nos convoca como pueblo de Dios. En esta tribuna nadie queda afuera”, expresó.
jEl arzobispo de Montevideo también relacionó sus comparaciones futbolísticas con un pasaje bíblico de la primera carta de San Pablo a los Corintios.
En ese texto, el apóstol utiliza la imagen de los atletas que corren en un estadio para explicar el esfuerzo, la perseverancia y el compromiso necesarios en la vida cristiana.
Mientras los deportistas compiten por una corona que con el tiempo pierde su valor, San Pablo señala que los creyentes deben orientar sus esfuerzos hacia una recompensa que no se marchita.
A partir de esa enseñanza, Sturla invitó a vivir la fe con entusiasmo, compromiso y esperanza.
LA VUELTA OLÍPICA DEL PAPA EN EL CENTENARIO
Otro de los momentos destacados del encuentro fue el recorrido del papa León XIV en el papamóvil por el campo de juego del Estadio Centenario.
La imagen del pontífice desplazándose por el histórico escenario evocó las tradicionales vueltas olímpicas del fútbol uruguayo y, particularmente, la consagración de la selección nacional en el Mundial de 1930.
El recorrido permitió que los asistentes saludaran al Papa y acompañaran uno de los momentos más simbólicos de su visita.
Con un discurso que combinó religión, fútbol e identidad nacional, Daniel Sturla buscó transmitir al pontífice una característica profundamente arraigada en la sociedad uruguaya: la capacidad de expresar sus sentimientos y sus grandes acontecimientos a través del lenguaje del deporte. Su mensaje central fue que la fe, al igual que el fútbol, requiere compromiso, participación y trabajo en equipo, sin dejar a nadie afuera.