“Eran chicos y uno que es madre, exfiscal y exjuez, no puede quedar indiferente. Entonces yo lo miré seria y él dejó de molestarlos”, añadió.
No obstante, el sujeto redirigió su atención hacia ella y comenzó a seguirla de forma persistente. De acuerdo con su testimonio, el hombre empezó a increparla haciendo comentarios sobre el valor económico de sus mascotas sugiriendo que "valían plata" y que debía utilizarlas para la cría.
A pesar de los intentos de la exfiscal por calmar la situación apelando a su experiencia en el ámbito penal, el acoso continuó, configurando lo que catalogó como una “clara afectación a la tranquilidad pública”.
“En determinado momento, no sé por qué, me reconoció”, señaló Fossati. “Me preguntó: "¿Vos sos la fiscal? Porque vos me metiste preso a Las Rosas". Se me acercó mucho y en tono muy amenazante me mostró una cicatriz que atravesaba todo su brazo. Quizás por la preparación que uno tiene, siempre lo miré fijo y le repetí: siga su camino”, relató.
Finalmente, señaló que su postura “surtió efecto y el hombre se fue”.
“Es increíble porque yo me vine de Montevideo a buscar la tranquilidad y la paz, y sobre todo a esta zona que uno cree que está mucho más vigilada, y a mí ya me pasaron dos situaciones en dos meses”, lamentó.
Pese a la situación que le tocó vivir, Fossati expresó que sigue creyendo que “la zona de Punta del Este y los balnearios de Maldonado son un paraíso en el mundo”.
“Además, quiebro una lanza tanto por el jefe de Policía como por el comisario de la Seccional Décima a quienes yo veo trabajar de forma muy responsable. Creo que esto escapa a un planteo sobre la situación de las autoridades locales”, manifestó.
En esa línea responsabilizó al ministro del Interior Carlos Negro: “Yo creo que acá Negro tiene que ponerse las pilas y empezar a dar más recursos a esta zona”.
Fossati concluyó que en materia de seguridad “estoy notando cambios sustanciales que siento que tenemos que acelerar alertas y empezar a atacarlos desde el vamos”.