La situación de destrozos fueron denunciadas por las autoridades escolares, que con indignación se encontraban con el accionar de los menores.
En los salones se podía apreciar que estos bandalos tenían sexo, hacían sus necesidades fisiológicas en los pasillos de la escuela, se drogaban y pintaban con todo tipo de leyendas las paredes del local.
Las personas responsables de la escuela, recuerdan en particular una vez, cuando se percataron que la noche anterior se había concretado una especie de fiesta en la escuela.
Cada uno de los salones había sido decorado. Uno de ellos tenía flores y restos de una cena romántica. Otro, estaba con todos los bancos retirados de su lugar normal, con muchos vasos sobre el piso, como si un gran baile se hubiere llevado adelante en ese lugar.
A otro salón, le habían quitado las lamparas y se podía apreciar más de un preservativo.
Otros habían sido utilizados como baños y a los demás los habían roto, ya sea vidriios, mesas y bancos, instalación eléctrica, de agua, puertas y ventanas, nada quedó a salvo de estos bandalos, que hasta el momento no han sido identificados.
La policía dispuso en varias oportunidades de una discreta vigilancia, pero nunca pudo dar con los autores de estos ingresos clandestinos a la escuela.
Ahora las autoridades escolares, esperan que la alarma sea un impedimento para quienes perpetraban los destrozos, mientras que la policía sigue trabajando para dar con los responsables de los hechos.