Pasó de la revista porteña al cine, de la televisión al teatro y de los escenarios a una exposición mediática permanente. En ese recorrido, su nombre artístico terminó adquiriendo una dimensión propia, separada incluso de la identidad con la que nació.
Moria nació en Buenos Aires el 16 de agosto de 1946 como Ana María Casanova. Fue hija única de Rosa Faga, ama de casa, y Juan Casanova, oficial del Ejército Argentino. Desde muy joven mostró inquietudes artísticas. Estudió piano y baile y, después de terminar el colegio secundario, comenzó la carrera de Derecho, aunque no llegó a completar sus estudios.
El destino, sin embargo, estaba en otro lugar.
EL NACIMIENTO DE MORIA CASAL
A fines de la década de 1960 comenzó su acercamiento al mundo del teatro de revista. El gran salto llegó en **1969**, cuando debutó como vedette en el **Teatro El Nacional**, uno de los escenarios más emblemáticos de Buenos Aires. Aquella aparición marcaría el comienzo de una carrera que se extendería durante más de medio siglo.
Pero todavía faltaba definir el nombre con el que terminaría convirtiéndose en una celebridad nacional. Aunque oficialmente era Ana María Casanova, desde pequeña era conocida como Moria.
En 1971, el productor Carlos A. Petit le sugirió acortar su apellido de Casanova a Casán. La combinación terminó dando origen a uno de los nombres artísticos más reconocibles del espectáculo argentino: "Moria Casán". Ese nombre, con el tiempo, dejaría de ser simplemente una identidad artística para transformarse en una marca propia.
LA ÉPOCA DORADA DE LA REVISTA
Durante las décadas de 1970 y 1980, Moria se consolidó como una de las principales figuras del teatro de revista argentino.
Fue protagonista de espectáculos en la calle Corrientes y tuvo una fuerte presencia en las temporadas de verano de Mar del Plata y Villa Carlos Paz. También llevó sus espectáculos fuera de Argentina y realizó presentaciones en ciudades como París, Las Vegas, Tokio, Valencia, Río de Janeiro y Asunción.
Su imagen, su presencia escénica y su personalidad contribuyeron a convertirla en uno de los grandes símbolos sexuales del espectáculo argentino de aquellas décadas.
Pero reducir a Moria a esa condición sería insuficiente para explicar la dimensión que alcanzó su figura.
Mientras construía su carrera como vedette, comenzaba a desarrollar una característica que terminaría siendo fundamental: su capacidad para convertir su propia personalidad en espectáculo.
Moria no solamente interpretaba personajes. Con el tiempo, Moria Casán se convirtió en su propio personaje.
Y esa diferencia fue decisiva para que pudiera atravesar las transformaciones de la industria sin quedar encerrada en la época dorada de la revista.
DEL ESCENARIO DE LA PANTALLA
El paso por el teatro abrió las puertas de otros espacios.
Moria desarrolló una trayectoria también vinculada con el cine y la televisión, dos medios que le permitieron ampliar considerablemente su popularidad y llegar a públicos diferentes.
Su presencia televisiva terminó convirtiéndose en una parte inseparable de su identidad pública. Con una personalidad desbordante, una forma particular de hablar y una capacidad permanente para generar titulares, Moria encontró en la televisión un terreno ideal para expandir un personaje que ya había construido sobre los escenarios.
A lo largo de los años, fue actriz, conductora, panelista, jurado, entrevistadora y protagonista habitual de programas de espectáculos. La televisión le permitió, además, permanecer vigente cuando el modelo tradicional de la revista comenzó a perder protagonismo.
CUANDO LA VIDA PÚBLICA SE CONVIRTIÓ EN ESPECTÁCULO
Uno de los grandes secretos de la permanencia de Moria Casán fue su capacidad para trascender la actividad profesional. Su vida privada, sus declaraciones, sus enfrentamientos, sus romances y sus opiniones comenzaron a formar parte del mismo espectáculo que protagonizaba sobre el escenario. Moria convirtió esa exposición en una herramienta.
Donde otros artistas intentaban separar estrictamente la vida privada del personaje público, ella terminó utilizando esa frontera de manera mucho más flexible. Cada aparición podía convertirse en un acontecimiento. Cada frase podía generar repercusiones. Cada polémica podía transformarse en una nueva oportunidad para mantener su nombre en el centro de la conversación. Así fue consolidando una identidad pública que con el tiempo adquirió características propias.
UNA FIGURA QUE ATRAVESÓ GENERACIONES
La permanencia de Moria en el espectáculo argentino resulta particularmente llamativa porque se produjo en un ámbito caracterizado por la renovación constante de sus protagonistas. Moria sobrevivió a la desaparición de formatos, al cambio de los hábitos televisivos, a la transformación del teatro de revista y al nacimiento de nuevas generaciones de celebridades. Su carrera atravesó los años 70, 80, 90, 2000, 2010 y llegó hasta la década de 2020. En cada período logró encontrar un nuevo espacio.
Cuando dejó de ser suficiente el lugar de la vedette, apareció la actriz. Después llegaron la conductora, la empresaria, la productora, la figura televisiva y, finalmente, una suerte de personaje de ficción construido alrededor de ella misma.
MORIA COMO PERSONAJE
Quizás el rasgo más singular de su trayectoria sea precisamente ese. Moria Casán terminó transformándose en un personaje que excede a Ana María Casanova.
La mujer que nació en Buenos Aires en 1946 comenzó su carrera en el teatro de revista, pero terminó construyendo una identidad pública reconocible incluso para quienes nunca la vieron actuar.
Su forma de hablar, sus expresiones, su estética, su actitud y su relación con los medios conformaron un universo propio. En ese sentido, Moria no solamente protagonizó espectáculos: hizo de sí misma un espectáculo permanente. Ese fenómeno explica buena parte de su longevidad profesional.
#OCHO DÉCADAS EN EL CENTRO DE LA ESCENA
A los 80 años, Moria Casán representa también una parte de la historia del entretenimiento argentino.
Su vida profesional permite recorrer más de medio siglo de cambios culturales: desde el esplendor de la revista porteña hasta la televisión de masas, la transformación de la industria del espectáculo y la actualidad dominada por las redes sociales y la exposición permanente. Su trayectoria contiene glamour, éxitos, polémicas, provocaciones y reinvenciones. Pero, sobre todo, contiene una característica que pocos artistas consiguen sostener durante tanto tiempo: la capacidad de seguir generando interés.
Moria fue vedette cuando la revista dominaba la noche porteña. Fue figura televisiva cuando la televisión marcaba la agenda nacional. Y continuó siendo noticia cuando las nuevas plataformas transformaron por completo la forma de consumir entretenimiento. Ese recorrido explica por qué su nombre sigue siendo reconocible para varias generaciones.
Este domingo 16 de agosto de 2026, al cumplir 80 años, Moria Casán celebra algo más que un aniversario.
Celebra cinco décadas de una carrera en la que consiguió convertir un nombre artístico en una identidad nacional y, finalmente, transformar su propia personalidad en uno de los personajes más singulares y reconocibles de la cultura popular argentina.
LA SERIE COMO HOMENAJE A MORIA
Este viernes 14 de agosto se estrenó la serie sobre Moria Casán, la que recorre la vida y trayectoria de Ana María Casanova, desde sus comienzos en el teatro de revista hasta convertirse en una de las figuras más populares y polémicas del espectáculo argentino. La producción repasa su transformación en Moria Casán, su éxito como vedette, su paso por el cine y la televisión y las distintas etapas de una carrera marcada por la provocación, los éxitos y las controversias. También muestra cómo logró convertir su propia personalidad en un personaje de enorme peso dentro de la cultura popular argentina.
La serie se exhibe en Netflix y contiene 8 capítulos, siendo protagonizada durante su desarrollo por tres actrices. La primera, su hija Sofía Gala Castiglione, la segunda Griselda Siciliani y la tercera Cecilia Roth, donde cada una de ellas recrea distintas etapas de la diva argentina.