Se aproximaron al lugar de dónde procedía el alerta. Vieron que había un portón dañado en el comercio que advertía con su alarma, y a dos hombres que se daban a la fuga a través de techos de las casas de la manzana.
Los efectivos comunicaron la novedad a la mesa central de operaciones que coordina los operativos, y se estableció una búsqueda de rastrillaje en la zona.
Personal del Grupo Especial de Patrullaje que se incorporó a la búsqueda notificó al poco rato que había conseguido la captura de uno de los hombres que habían fugado.
Le llevaron detenido a la sede de la Seccional 1ª, donde se procedió a identificar al detenido. Era D.M.R. de 23 años de edad, con un prontuario que registraba que había cometido delitos anteriormente.
En la requisa de los efectos que llevaba consigo, se le incautaron 295 pesos y un reloj.
La propietaria del comercio de la alarma se presentó en la comisaría el martes a la mañana, bien temprano, con la intención de formalizar la denuncia.
Dijo que le habían llevado 8.000 pesos uruguayos, y contó que habían entrado al local mediante escalamiento, la rotura del techo y de una puerta interior, hasta llegar a dónde estaba el dinero.
La denunciante contó que había recuperado 900 pesos que presuntamente los intrusos abandonaron cuando emprendieron la fuga, al llegar la policía.
Un rato más tarde, en la mañana del mismo martes, llegó a la comisaría otra persona a formular una denuncia de robo similar en un comercio ubicado en avenida Batlle y Ordóñez.
Indicó que habían usado el mismo método para entrar al negocio: se subieron al techo, rompieron un trozo del techo por donde se descolgaron al interior del local. En este caso se llevaron 5.000 pesos uruguayos.
La juez en lo Penal de 4º turno que tomó el caso se pronunció en las últimas horas dictando el procesamiento de D.M.R. como autor de dos delitos de hurto especialmente agravado en reiteración real.
Agregó que el acusado debía pasar de inmediato a cumplir con prisión preventiva durante el tiempo que lleve que este proceso judicial se complete con una sentencia.
La información policial, y los pronunciamiento de la magistrado, no dicen nada qué pasa con el otro hombre que no fue capturado.