El chico fue fácilmente identificado por su víctima, ya que no sólo entró a cara descubierta sino que la conocía de toda la vida, por estar domiciliado a escasas dos cuadras del kiosco. Fuentes del caso indicaron a FM Gente que el joven no actuó bajo la influencia de drogas.
Fue detenido horas después, sin oponer resistencia, y enviado a prisión por la jueza penal de 2º turno, Adriana Graziuso.