En tanto, el estado del tiempo alejó a los turistas de la playa y los volcó a las calles y centros comerciales, provocando grandes colas y embotellamientos en Punta del Este y balnearios ubicados al Este del arroyo Maldonado.
El shopping de Punta del Este lució abarrotado de clientes desde el fin de semana (tanto por las compras de Reyes como por la falta de sol) y conseguir lugar en los estacionamientos se convirtió en una odisea. Las salas de cines trabajaron a lleno.