Cada fin de semana, los lobos marinos se han convertido en una atracción para turistas nacionales e internacionales, quienes pueden verlos a pocos metros de distancia.
Sin embargo, organizaciones sociales y ambientales han emitido recomendaciones, solicitando que ni personas ni mascotas se acerquen o intenten tocarlos, para evitar situaciones de riesgo tanto para los animales como para los humanos.