El legislador manifestó que a la sangría de uruguayos que se van del país, se suma la escasez de nacimientos. Cada dos uruguayos que mueren, nacen dos o menos de dos, y se van dieciséis mil personas por año lo que indica que “estos números son catastróficos”.
Cardozo manifestó que “tenemos niveles de composición etárea de nuestra población, como si fuéramos un país rico. Tenemos población muy longeva y pocos nacimientos”.
Para corregir esto “hay varios caminos: podríamos restituir la migración, pero hay que analizarlo, hay que compatibilizarlo culturalmente. Hoy pueden migrar de los países asiáticos, pero eso hay que estudiarlo.”
“Uruguay es un país tranquilo, con seguridad, que puede atraer jubilados, gente que tenga algún ingreso, pero hay que estudiarlo”, puntualizó agregando que “si no corregimos esto, vamos a dejar de ser tres millones en poco tiempo”.
JÓVENES FORMADOS
El legislador reconoció que también hay un fuerte atractivo desde el exterior, para los jóvenes formados. En Europa se aprobó el pasaporte azul, que permite que gente formada viva y se desarrolle en el viejo continente. No se trata sólo de un tema económico, ya que en 2002, pudo haber sido el factor determinante, pero hoy no estamos en esa situación y, sin embargo, el nivel de migración sigue siendo el mismo de aquella época, explicó, indicando que “hay una falta de estímulo, porque el uruguayo no ve que el país le vaya a dar un nivel de vida bueno, por eso lo busca en otro lado”.
Cardozo no dejó de reconocer que también hay un tema psicológico y sociológico, de aquellas familias que tienen un nivel económico medio, que comienzan a ganar más, prefieren cosas materiales antes que los hijos.