Afirmó que el otro hombre había tomado un palo de madera, y delante de testigos procedió a molerlo a golpes.
Un rato más tarde de haber sido denunciado, el agresor llamó a la comisaría y dijo que había intentado detener a una persona que le había robado en su casa, al que descubrió en pleno latrocinio.
Concurrió una dotación policial al lugar de los hechos y se confirmó lo denunciado. Había un hombre que había sido golpeado fuertemente, por lo que se le llevó de inmediato a médico forense para certificar su estado de salud.
Una vez atendido, el agredido fue quien presentó la denuncia por escrito de haber sido molido a palos por el conocido.
El agresor fue identificado en la comisaría como R.G.O. (iniciales de nombre y apellidos), sin antecedentes penales.
Informada la sede Penal de turno, el caso quedó virtualmente en órbita judicial hasta las últimas horas, cuando un magistrado desempolvó el expediente y dictó el procesamiento de R.G.O. como autor de un delito de lesiones graves especialmente agravadas por el uso de armas.
El juez no estableció medidas cautelares o preventivas contra el procesado, atendiendo su condición de primario, y le permitió seguir circulando libremente.
Foto: Archivo. Meramente ilustrativa.