“Si hemos sido exitosos en ser oposición a los planes conservadores y hemos ganado las elecciones, ahora tenemos responsabilidades nuevas. (…) Implica ir actuando con capacidad de gestión, a partir de la creación de un nuevo discurso en la fuerza política, que es el de la construcción, porque en este país muchas veces somos mejores para juntarnos a quejarnos que para juntarnos a construir”, advirtió.
Su cometido, dijo, también pasa por encontrar espacios de participación de todos los frenteamplistas, porque hoy la fuerza es conducida por los “militantes de fierro que apenas representan al 10% de la militancia”. “Queremos que participen en la vida orgánica del FA, lo que lleva a modificaciones sustantivas”, manifestó.
Afianzar vínculos entre los frenteamplistas del FA de Montevideo y el interior también es parte de la renovación que requiere la coalición, comentó Agazzi. Opinó que en algunos departamentos los militantes deben llevar la bandera frenteamplista “en un medio social muy adverso, donde la
sociología es menos informada, hay menos sindicatos y menos oportunidad de protagonismo social. Esos compañeros deben tener mucho apoyo y la recreación del FA debe hacerse de acuerdo a la realidad de cada lugar”.
ANTE EL ÉXITO O EL FRACASO
Agazzi es de los que creen que los problemas de militancia no solo se dan en el FA sino también en otros partidos, a nivel de todo el país, “porque los uruguayos se ocupan de la política sólo cuando hay que elegir a alguien”. Por eso cree que las elecciones del 27 de mayo serán un termómetro para la fuerza política.
“Si no hay respuesta a la convocatoria será una muestra de la debilidad” de la coalición. “Sería muy grave reconocer que el FA no tiene capacidad para juntar a su gente”, confesó, aunque afirmó que eso le daría fuerzas para continuar luchando. Por el contrario, dijo que si se registra un buen caudal de movilización, será el marco ideal para comenzar la transformación frenteamplista.
Opinó que en la interna de FA hay un buen clima para, pasadas las elecciones, aplicar esos cambios. Por ejemplo, para “dar entrada a la juventud”, lo cual implicará incluirlos en la estructura política en lugar de tenerlos en una organización paralela. “Tampoco podemos mimosearlos, tienen que tener claro que si quieren participar en la política del FA tienen una responsabilidad. No tenemos un planteo paternalista, pero sí un planteo coherente con lo que pensamos del Uruguay”, advirtió.
“Lo opuesto a la exclusión es la participación. Si eso lo pensamos para la sociedad, también en la interna del FA teneos que tener una actitud de trabajar todos juntos, con los jóvenes, con las mujeres.”