Se trata de una especie que normalmente puede alcanzar hasta unos 12 centímetros de largo. Sin embargo, este ejemplar presenta dimensiones mucho mayores a lo habitual.
Se comparó su tamaño con el de un sapo cururú, una especie que habita en el norte del país y que puede superar los 20 centímetros.
Desde Alternatus Uruguay recordaron además que estos animales cumplen un rol fundamental en el ecosistema. Los sapos ayudan a controlar poblaciones de insectos como mosquitos, escarabajos y hormigas, entre otros.
También forman parte de la cadena alimentaria, ya que son presa de diversas aves y serpientes, algunas de las cuales se especializan en alimentarse de anfibios.
Asimismo, destacaron que los anfibios son considerados bioindicadores de la salud ambiental, ya que su presencia suele reflejar ecosistemas sanos y equilibrados.