Turistas y vecinos se acercaron esta semana a la edila nacionalista Elizabeth Arrieta para manifestarle su preocupación por estos hechos. Y la legisladora departamental decidió hurgar en la normativa vigente.
Descubrió que los edificios sólo pueden colocar cinco sombrillas en la línea de la costa, sin entorpecer el libre acceso al lugar del público en general.
“El personal de algunos edificios ha intentado correr a la gente. Pero no pueden, de ninguna manera, obstaculizar el acceso del público en general. Tampoco pueden impedirle a las personas ubicarse donde quieran y mucho menos que, una vez instaladas en la playa, el personal pretenda que dejen libre la primera línea junto al agua”, indicó Arrieta a FM Gente.
Con esa información solicitó una entrevista a las autoridades de Higiene de la intendencia de Maldonado, y acordaron dos cosas: la “remisión inmediata” de una nota a las administraciones y el “contralor para corregir la situación”.
“Si no se mejora, continuaremos insistiendo, porque es injusto que se cope la playa con sillas y sombrillas, tratando de crear una imagen de exclusividad del establecimiento”, advirtió la edila.