La presencia de vehículos todo terreno supone un gran perjuicio para las dunas, en tanto además de contaminar, las desestabilizan y erosionan, dañan su vegetación y generan graves perjuicios a la fatua asociada a esas estructuras, entienden los expertos.
Batallés explicó que las dunas en su proceso natural “sufren un enpastamiento provocado por la vegetación, que si bien no fija la duna, permite que el proceso erosivo del viento no sea tan intenso”. No obstante, destacó que cuando el hombre deja de intervenir fuertemente la naturaleza y hay condiciones favorables en el entorno, ésta se recupera. Y en algunas ocasiones se puede colaborar reponiendo arena en determinadas zonas.
Pero además, Batallés mencionó otro de los "ejemplos más claros" de cómo la intervención y humana incide en este sistema. Es "lo que sucedió en la playa de Portezuelo, no como producto de la invasión de los vehículos, pero sí como resultado de algunas propiedades construidas sobre las propias dunas, las cuales generaron un desbalance de arena que transformó Portezuelo en una playa inundada y húmeda”.