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De Chicago a las misiones de Perú y al Vaticano: la historia de León XIV, contada desde sus comienzos por un periodista de Maldonado desde la ciudad de los vientos

El pontífice, nacido en Estados Unidos y profundamente vinculado a América Latina, tiene una trayectoria marcada por el trabajo misionero, la atención a los sectores más vulnerables y la defensa de la dignidad humana. Su visita a Uruguay, anunciada para este viernes 6, sábado 7 y domingo 8 de noviembre, genera expectativa por el mensaje que transmitirá a los fieles y a la sociedad uruguaya.

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(Por Alexis Cadimar)

El Papa León XIV realizó gran parte de su actividad en la Catedral del Santo Nombre (Holy Name Cathedral), que la definen como la iglesia madre de los católicos de Chicago, ubicada en una esquina muy céntrica de la ciudad, en la 75N State Street.

Lo primero que se presenta ante los ojos de quien arriba al lugar es un bello edificio, estilo neogótico con arcos, vitrales y puertas de bronce que parecen madera, adornado con banderas con los colores papales. La aguja llega a 64 metros y entran 1.110 personas.

Luego, también en el exterior, un cartel electrónico donde emerge la figura del hoy sumo pontífice acompañado por una leyenda que encabeza con la frase "Habemus Papam", seguido de "Pope Leo XIV".

El diácono que recibe en el lugar al autor de este artículo, señala que los fieles que concurren al lugar piden al Papa que "ojalá pueda influir en Donald Trump", que se abra un diálogo con la administración de EE.UU., especialmente por los inmigrantes. También plantean el anhelo de paz en el mundo. Y hasta el que dice que no es católico, pero le pide que como líder mundial ayude a luchar contra el cambio climático, resume.

El anfitrión recuerda que cuando fue nombrado Papa no hubo en la ciudad gran algarabía, no se festejó, como lo hacen cuando se registra un triunfo tras una contienda deportiva. Recordó la alegría que si se vivió en la propia Catedral, donde se colocaron banderines con los colores del Vaticano en el exterior y se celebró una misa de Acción de Gracias

Por eso, remarca, que la gente que "habla aquí no es gente al azar: es la comunidad de la ciudad natal del Papa".


LA VISITA DEL PAPA A URUGUAY

La visita en las próximas horas del papa León XIV a Uruguay, representa una oportunidad para conocer la historia de un pontífice cuya vida religiosa comenzó en Estados Unidos, se consolidó durante décadas de trabajo pastoral en Perú y finalmente lo llevó a ocupar la máxima autoridad de la Iglesia católica.

Robert Francis Prevost, nacido el 14 de setiembre de 1955 en un barrio del sur de Chicago, Illinois y pasó sus primeros años en Dolton, una zona que entonces era de mayoría blanca y católica; ese lugar hoy en día se ha transformado por completo y su población es mayoritariamente negra, con muy pocos católicos, según la información recogida durante la presencia de FM GENTE en la ciudad de los vientos.

Fue elegido papa el 8 de mayo de 2025, convirtiéndose en el primer estadounidense en asumir el pontificado y en el primer miembro de la Orden de San Agustín en llegar a ese cargo.

Su elección también tuvo una particular repercusión en América Latina, especialmente en Perú, donde desarrolló buena parte de su actividad religiosa y construyó un vínculo que se mantiene como uno de los aspectos más destacados de su trayectoria.

DE CHICAGO A LAS MISIONES DE PERÚ

Prevost ingresó en 1977 al noviciado de la Orden de San Agustín, en St. Louis, Estados Unidos. Un año después realizó sus primeros votos religiosos y en 1981 profesó los votos solemnes. Fue ordenado sacerdote en junio de 1982, después de cursar estudios de teología en Chicago y continuar su formación en Derecho Canónico en Roma.

Sin embargo, una de las etapas más importantes de su vida comenzó en 1985, cuando fue enviado a la misión agustiniana de Chulucanas, en la región peruana de Piura.

Allí desempeñó tareas pastorales como vicario parroquial de la catedral de la Sagrada Familia y canciller de la prelatura territorial.

Su experiencia en Perú lo puso en contacto directo con comunidades de escasos recursos, realidades sociales complejas y poblaciones que enfrentaban dificultades económicas y de acceso a servicios básicos.

En 1988 regresó a ese país para instalarse en Trujillo, donde asumió responsabilidades en la formación de nuevos religiosos agustinos.

Durante una década desarrolló funciones como prior, director de formación y maestro de profesos, consolidando una estrecha relación con la Iglesia peruana.

UN RELIGIOSO QUE DIRIGIÓ A LOS AGUSTINOS DE TODO EL MUNDO

Después de regresar a Estados Unidos en 1998, Prevost fue elegido en 1999 prior provincial de la Provincia Agustiniana de Nuestra Madre del Buen Consejo, con sede en Chicago.

Dos años más tarde, en 2001, fue designado prior general de la Orden de San Agustín, responsabilidad que ejerció durante dos mandatos consecutivos, hasta 2013.

Desde ese cargo tuvo a su cargo la conducción de comunidades religiosas distribuidas en numerosos países, promoviendo actividades educativas, pastorales y misioneras.

Sus colaboradores lo describieron como un dirigente cercano, dispuesto a escuchar y a involucrar a las personas en las decisiones.

El padre Joseph Farrell, integrante de la conducción agustiniana, lo definió como alguien que acompaña a la gente y la hace partícipe del camino. Esa forma de ejercer el liderazgo se convirtió en una característica que posteriormente marcaría su desempeño como obispo y cardenal.

CHICLAYO: ACOMPAÑANDO A LOS MÁS NECESITADOS

En 2014, Prevost regresó a Perú al ser designado administrador apostólico de la diócesis de Chiclayo. Posteriormente asumió como obispo y en 2015 obtuvo la nacionalidad peruana. Durante su gestión pastoral se destacó por su cercanía con las comunidades y por su participación en tareas de asistencia durante situaciones de emergencia.

Quienes trabajaron junto a él recuerdan especialmente su actuación durante las inundaciones y la pandemia de COVID-19.

Janinna Sesa Córdova, quien dirigió Cáritas Chiclayo entre 2014 y 2024, destacó que Prevost no era un obispo que permaneciera encerrado en su despacho.

“Era el rostro de Cristo, el que salía al fango para ayudar a su pueblo”, expresó al recordar su trabajo con las comunidades afectadas por distintas emergencias.

También relató que durante la pandemia recorría las calles llevando el Santísimo Sacramento, en una manifestación de cercanía con los fieles durante uno de los períodos más difíciles para la población.

Para muchos habitantes de Chiclayo, su posterior elección como papa representó el reconocimiento a un religioso que había compartido durante años las dificultades cotidianas de la comunidad.

DE PERÚ AL VATICANO: LA CONFIANZA DEL PAPA FRANCISCO

La trayectoria de Prevost dio un nuevo paso en 2023, cuando el papa Francisco lo designó prefecto del Dicasterio para los Obispos y presidente de la Pontificia Comisión para América Latina. Desde esas responsabilidades tuvo una participación fundamental en la evaluación y selección de candidatos para ocupar cargos episcopales en distintas partes del mundo. También trabajó en el fortalecimiento de las relaciones entre el Vaticano y las iglesias latinoamericanas.

Ese mismo año fue creado cardenal, consolidándose como uno de los colaboradores cercanos de Francisco.

Su participación en las asambleas del Sínodo sobre la Sinodalidad, celebradas en 2023 y 2024, permitió que representantes de distintas comunidades eclesiales conocieran su estilo de conducción.

Varios participantes destacaron su capacidad para escuchar, su serenidad y su especial preocupación por las diócesis con menores recursos.

¿POR QUÉ ELIGIÓ LLAMARSE LEÓN XIV?

Una de las primeras decisiones de Robert Prevost después de su elección fue adoptar el nombre de León XIV, en homenaje a León XIII, pontífice que gobernó la Iglesia entre 1878 y 1903. León XIII es recordado especialmente por la encíclica Rerum Novarum, publicada en 1891, considerada uno de los documentos fundacionales de la doctrina social moderna de la Iglesia.

Aquella encíclica abordó las condiciones laborales durante la Revolución Industrial, la protección de los trabajadores, los salarios justos y la responsabilidad de los Estados frente a las desigualdades sociales.

León XIV explicó que esa preocupación por la dignidad humana y las transformaciones del mundo del trabajo fue una de las principales razones para elegir su nombre.

El nuevo pontífice ha señalado que la Iglesia debe prestar especial atención a los desafíos sociales contemporáneos, entre ellos las nuevas tecnologías, las desigualdades y los cambios que afectan a millones de trabajadores.

Su lema episcopal, In Illo Uno Unum, que puede traducirse como “En el único Cristo somos uno”, refleja su intención de promover la unidad de la Iglesia por encima de las diferencias culturales, sociales y geográficas.

UN PAPA CON SENSIBILIDAD LATINOAMERICANA

Aunque nació en Estados Unidos, León XIV mantiene una identificación especial con América Latina. Su prolongada permanencia en Perú, el conocimiento de las comunidades de la región y su experiencia pastoral le permitieron desarrollar una mirada cercana a los problemas sociales del continente.

Uno de sus antiguos colaboradores lo describió como un religioso que combina “el pragmatismo de un norteamericano y la apertura de corazón de un latinoamericano”.

Esa doble pertenencia cultural constituye una de las características más singulares de su pontificado. En sus primeras palabras como papa también recordó una expresión de san Agustín: “Para vosotros soy obispo; con vosotros soy cristiano”, una frase que resume su concepción del liderazgo religioso como un servicio a la comunidad.

URUGUAY ANTE UNA VISITA HISTÓRICA

La anunciada llegada de León XIV genera expectativa en Uruguay, un país que no recibe la visita de un pontífice desde mayo de 1988, cuando Juan Pablo II realizó su segundo viaje al territorio nacional.

La presencia del nuevo papa, 38 años después, tendrá un significado especial para las comunidades católicas y también para la sociedad uruguaya en su conjunto.

Su trayectoria como misionero, obispo y responsable de importantes organismos del Vaticano permite anticipar que temas como la solidaridad, la paz, la justicia social, la dignidad del trabajo y la atención a las personas más vulnerables estarán presentes en sus mensajes.

Para los fieles uruguayos, la visita representará además la posibilidad de encontrarse con un pontífice que conoce de primera mano la realidad latinoamericana y que construyó buena parte de su vida religiosa junto a comunidades de la región.

De las calles de Chicago a las misiones de Perú, y de allí al Vaticano, León XIV llega a esta etapa de su pontificado con una historia marcada por el servicio pastoral y la preocupación social. Una trayectoria que le otorga un significado particular a su anunciada visita a Uruguay, casi cuatro décadas después de la última presencia papal en el país.




(Fotos: A.C. en Chicago)
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