Las víctimas expresaron que al llegar a Uruguay, los dos hombres les quitaron los teléfonos, les pusieron rastreadores y no les permitían salir de la finca donde se quedaban en el barrio Hipódromo, solo podían salir con ellos.
Si bien las jóvenes reconocieron que viajaron a Uruguay con la intención de cumplir trabajos sexuales, los sujetos a poco de arribar al país las forzaron a realizar la mencionada tarea obteniendo beneficios del mismo y ellos organizarían los encuentros sexuales de las secuestradas.
Una situación especial donde una de las chicas se descompuso y logró pedir ayuda en una estación de servicio, desde donde se llamó a la policía y luego se detuvo a los dos sujetos que están con prisión preventiva a la espera del juicio, permitió liberar a la jóvenes secuestradas.
Claudia Gutiérrez dijo que siempre se están dando casos de este tipo aunque a veces no se descubren y muchas veces por miedo tampoco se denuncian.
En el análisis de la problemática introdujo el tema drogas, porque muchas de las mujeres retenidas y limitadas en su libertad, son introducidas en la dependencia de sustancias para luego usarlas como "mulas"-
Otro elemento que sumó es la presencia de mujeres que se dedican a controlar hasta los movimientos mínimos de las secuestradas.
Particularmente grave es la situación de las "extranjeras" (dominicanas, cubanas o venezolanas) que llegan solas y no tienen nadie que reclame o las eche de menos.
En esa situación las uruguayas aparecen como más complicadas para ser explotadas en el país, por lo que generalmente se sacan a otros naciones.
Lo dicho por Gutiérrez a FM GENTE se puede escuchar.