Cuando llegó el propietario del lugar, con su bebé en brazos, los encontró sentados dentro bebiendo lo que quedaba de una botella de grapamiel. Provocaron importantes destrozos, hubo varias roturas de distintos efectos.
Apuntaron al hombre con un revólver y se dieron a la fuga.
Huyeron con un rifle y 5000 pesos por el fondo de la casa hacia un cañaveral de importante dimensión que da a calle 18 de Julio.
Trabaja en el lugar Brigada de Hurtos de Seccional Primera y Policía Científica.