Cincuenta años de actividad, transformaciones en la medicina, dificultades, crecimiento edilicio, incorporación de tecnología y, fundamentalmente, generaciones de médicos y trabajadores dedicados a la atención de pacientes forman parte de la historia que la Junta Departamental de Maldonado reconoció al Sanatorio SEMM Mautone.
En la oportunidad se repasó los principales hitos de una institución cuyo origen se remonta a 1975, cuando Maldonado atravesaba un proceso de crecimiento que generaba nuevas necesidades en materia de asistencia médica.
Muto narró que un grupo de profesionales que trabajaba en el block quirúrgico del Hospital Marítimo de Maldonado comenzó a proyectar la creación de una nueva institución.
Entre aquellos impulsores se encontraban los doctores Daniel Mautone, Conrado Bonilla, Nelly Berot, Alberto Varela y Julio Macedo.
La incorporación de Daniel Mautone con dedicación plena al proyecto fue uno de los pasos importantes de aquella primera etapa.
PORQUE SE LLAMA MAUTONE
El nombre elegido tuvo además un significado especial. Se adoptó el apellido Mautone como homenaje al doctor José D. Mautone, padre de Daniel Mautone, reconocido por su trayectoria profesional y sus cualidades humanas, según explicó el edil.
Los comienzos estuvieron lejos de ser sencillos. Había que conseguir un inmueble, obtener las correspondientes autorizaciones y organizar los servicios médicos.
La primera sede se instaló en la intersección de avenida Artigas —actual Joaquín de Viana— y Ventura Alegre, en un edificio que anteriormente había funcionado como hotel y que debió ser acondicionado. Las obras se desarrollaron entre 1976 y 1977.
Aquella estructura inicial sería el punto de partida de un sanatorio que, con el transcurso de los años, ampliaría considerablemente su capacidad.
LA CRISIS DE 1986 Y UNA ETAPA DECISIVA
Otro momento fundamental llegó en 1986, contó el curul y agregó que ante un escenario de incertidumbre generado por la desaparición de otras estructuras asistenciales, surgió la iniciativa de conformar una nueva cooperativa, CRAME, que permitió recuperar afiliados y reconstruir la institución.
El documento que fundamenta el homenaje de la Junta destaca especialmente la confianza y fidelidad de los afiliados, considerada determinante para sostener la actividad y permitir la posterior recuperación. El crecimiento hizo que las instalaciones originales terminaran siendo insuficientes.
EL TRASLADO A ROOSEVELT
La respuesta fue la construcción de una nueva planta física sobre avenida Roosevelt, en una zona que por aquellos años presentaba características muy diferentes a las actuales. El nuevo Sanatorio Mautone fue inaugurado en agosto de 1987.
En el proyecto tuvieron una participación destacada los arquitectos Manuel Quinteiro y Marita Casciani, junto con el empresario Albino Musante, cuya colaboración es especialmente mencionada en el reconocimiento.
El cambio significó mucho más que un traslado: permitió ampliar la capacidad de atención y disponer de una infraestructura acorde al crecimiento que experimentaba Maldonado.
EL PRIMER CTI DE ADULTOS DEL DEPARTAMENTO
Un año más tarde se produjo otro de los hitos de la institución. En diciembre de 1988, Mautone habilitó el primer Centro de Tratamiento Intensivo de adultos del departamento, bajo la dirección técnica del doctor Ramón Rostóm y con un equipo de profesionales dedicado al nuevo servicio.
Por su parte, en 1996 se construyó un helipuerto, señalado como único en la región en aquel momento, destinado a facilitar el traslado de pacientes que requerían atención urgente y colaborar con los frecuentes rescates que se producían en el mar.
En 1998 se consolidó una importante alianza con SEMM, un proceso que permitió fortalecer la capacidad de gestión, desarrollar nuevos servicios e incorporar tecnología.
Dos años después, en 2000, el sanatorio alcanzó otro punto destacado de su trayectoria al habilitar, según el documento leído por el edil Muto ante la Junta, el primer CTI pediátrico del interior del país.
En el recorrido histórico también se reconoce especialmente a los doctores Ramón Rostóm, Guido Torres y Luis Tamborindeguy, así como a Rubén Pérez, por su participación en distintas etapas de la institución.
UN HOMENAJE QUE INCLUYE A TRABAJADORES Y FAMILIAS
El reconocimiento de la Junta no se concentró exclusivamente en fundadores, médicos o directivos.
Por el contrario, uno de los aspectos centrales del homenaje fue destacar a médicos de diferentes especialidades, enfermeros, técnicos, administrativos, personal de mantenimiento, servicios generales y otros colaboradores que hicieron posible el funcionamiento del sanatorio durante cinco décadas.
“Muchas personas que, lejos del reconocimiento público, hicieron posible que sus servicios funcionaran cada día”, expresó Muto en oratoria.
El homenaje se extendió también a sus familias, que acompañaron las exigencias propias de quienes dedicaron buena parte de sus vidas al cuidado de otras personas.
TECNOLOGÍA, CRECIMIENTO Y ATENCIÓN HUMANIZADA
A medio siglo de sus primeros pasos, se destaca en la presentación del curul blanco que SEMM Mautone se encuentra profundamente transformado respecto de aquella iniciativa nacida entre profesionales del Hospital Marítimo. El sanatorio incorporó nuevas tecnologías de diagnóstico y tratamiento y nuevas especialidades, al tiempo que procuró mantener como principio la dimensión humana de la asistencia.
El documento define ese modelo como una combinación de “excelencia técnica, respeto, cercanía y consideración de las necesidades de cada paciente y su familia”.
“No consiste únicamente en tratar y curar enfermedades. Consiste también en acompañar personas”, enfatizó el texto leído por el curul.
También se mencionó entre los reconocimientos obtenidos por la institución un premio iberoamericano recibido en 2024, destacado por su significado en la mejora de la atención a la población.
Durante la sesión de homenaje en la Junta se resaltó, además, que la actividad del sanatorio ha representado durante décadas una fuente laboral para profesionales, técnicos y funcionarios, además de mantener vínculos con empresas y proveedores del departamento. Pero el reconocimiento coloca por encima de esos indicadores otro patrimonio: la confianza construida con la comunidad.
En este sentido se hace especial referencia a las generaciones de familias de Maldonado que recurrieron al sanatorio en algunos de los momentos más importantes de sus vidas.
Actualmente, SEMM Mautone transita una nueva etapa en la que, según señala el homenaje, conviven la experiencia acumulada durante cinco décadas con nuevas generaciones incorporadas a su conducción.
En su alocución Muto reconoce particularmente a los fundadores y menciona a los doctores Alberto Varela y Conrado Bonilla, quienes están presentes, acompañando la sesión de la celebración de los 50 años, al tiempo que recuerda a quienes iniciaron junto a ellos el proyecto y ya fallecieron. El homenaje busca así trascender la historia de un edificio o de una empresa asistencial.
“Hoy, al reconocer al Sanatorio SEMM Mautone, esta Junta reconoce mucho más que una trayectoria empresarial o asistencial. Reconoce una historia de iniciativa, esfuerzo, perseverancia y compromiso con Maldonado”, sostuvo el edil.
Cinco décadas después de aquella idea nacida entre un grupo de médicos del Hospital Marítimo, la historia del Sanatorio Mautone terminó convirtiéndose también en una parte de la historia sanitaria y social de Maldonado.
Imágenes: Lucía Marrero