La niña fue derivada por su familia a un sanatorio donde una pericia psicológica confirmó el abuso. Sin embargo, la falta de pericias forenses estancó incialmente el caso y todo parecía limitado a la versión de la pequeña, por lo cual su madre organizó, semanas atrás, una movida para exigir Justicia.
El informe médico determinó que no había existido penetración, pero según la familia, la niña manifestaba dolores intensos producto del accionar del menor. Pericias posteriores aportadas a la jueza actuante determinaron la responsabilidad del adolescente en los hechos denunciados, por lo cual se dispuso su internación en dependencias del INAU en Montevideo.