Según la información difundida por el periodista Eduardo Preve a través de su programa de streaming, el mecanismo es sencillo: personas llegan con grandes sumas de dinero en efectivo, entre 100.000 y 200.000 dólares, para comprar autos de alta gama.
En esa operación, una parte del dinero queda en la automotora y otra parte se devuelve al comprador. De esta forma, el dinero pasa por una operación comercial y queda como si fuera legal.
Luego, el mismo cliente vuelve al tiempo, entrega más dinero en efectivo, cambia el auto y repite el mismo proceso.