Pero este viernes la lluvia y algunas esporádicas tormentas han tenido en jaque a los lugareños y a los escasos visitantes. La rambla Claudio Williman, a la altura de la Parada 16, recuerda la época en que llegar a la península sólo era posible en carreta.
Los conductores marchan, a paso peatón, y se aprecian imágenes como estas captadas por Marcelo Umpiérrez.