La propia bailarina confirmó la separación y habló públicamente de una infidelidad, colocando una explicación concreta detrás de una ruptura que impactó en el mundo del espectáculo argentino.
El final adquiere una dimensión particular porque no se trata de una relación fugaz nacida frente a las cámaras. Lourdes y el Chato construyeron durante más de una década una vida en común, atravesaron diferentes etapas profesionales y personales, se convirtieron en padres y terminaron formalizando su relación con el casamiento.
UNA ROMANCE NACIDO EN EL MUNDO DE TINELLI
Para entender la historia hay que regresar a los años de esplendor de ShowMatch y el Bailando, cuando Lourdes Sánchez comenzaba a ganar protagonismo como bailarina y Pablo Prada era uno de los hombres fuertes de la producción de Marcelo Tinelli.
Él era “el Chato”, uno de los productores más conocidos de la televisión argentina. Ella, una de las bailarinas que comenzaban a trascender más allá de la pista.
La relación nació dentro de ese universo televisivo y rápidamente dejó de ser un romance circunstancial. La diferencia de edad, la exposición mediática y el hecho de compartir ambientes laborales hicieron que la pareja estuviera desde el comienzo bajo la mirada de los programas de espectáculos. Sin embargo, la relación avanzó.
VALENTÍN, EL GRAN VINCULO ENTRE AMBOS
Uno de los momentos fundamentales de la pareja fue el nacimiento de Valentín, su hijo. La llegada del niño transformó la relación y construyó un vínculo que, independientemente de la separación sentimental, continuará uniendo a Lourdes y Prada como padres.
A través de los años ambos compartieron públicamente numerosos momentos familiares y Lourdes habló en diferentes oportunidades sobre su vida junto al productor.
El vínculo atravesó además las transformaciones profesionales de los dos. Ella dejó de ser exclusivamente una bailarina de televisión para desarrollar otros proyectos artísticos y empresariales, mientras Prada continuó ligado durante buena parte de esos años a la producción televisiva.
DESPUÉS DE TANTOS AÑOS LLEGÓ EL CASAMIENTO
La pareja finalmente decidió pasar por el Registro Civil después de una extensa convivencia. El matrimonio parecía representar la consolidación definitiva de una historia que ya había superado numerosas etapas.
Por eso, la confirmación de la ruptura resulta especialmente significativa: el divorcio llega después de muchos años juntos, un hijo en común y luego de haber decidido formalizar una relación que durante largo tiempo había funcionado sin necesidad del casamiento.
LA INFIDELIDAD QUE TERMINÓ DE QUEBRAR LA RELACIÓN
Pero detrás de la separación apareció ahora el elemento más delicado de la historia. Lourdes Sánchez confirmó la existencia de una infidelidad, llevando al terreno público un asunto que hasta entonces pertenecía a la intimidad de la pareja.
Su testimonio cambia sustancialmente el tratamiento de la noticia. Ya no se trata de versiones de terceros o de especulaciones surgidas en programas de televisión, sino de la explicación brindada por una de las protagonistas de la relación.
Eso no significa, sin embargo, que cada detalle que circule alrededor del episodio pueda considerarse confirmado. Una cosa es la declaración de Lourdes sobre la infidelidad y otra las versiones que puedan aparecer respecto de quién fue la tercera persona, cuándo ocurrió, durante cuánto tiempo o en qué circunstancias fue descubierta.
PUNTO FINAL
Como sucede con muchas parejas sometidas durante años a una fuerte exposición pública, alrededor de Lourdes y el Chato existieron en diferentes momentos versiones sobre crisis y dificultades. Hasta ahora, habían logrado continuar juntos.
Esta vez el escenario es diferente. La propia Lourdes puso palabras al final de la relación y dejó en claro que existe una ruptura. La historia que comenzó entre estudios de televisión, coreografías, productores y cámaras desemboca así en un proceso de separación que inevitablemente vuelve a colocar a ambos en el centro de la prensa de espectáculos.
Más allá del impacto mediático de la infidelidad, hay una dimensión de la historia que seguirá existiendo después del divorcio: Lourdes Sánchez y el Chato Prada son padres de Valentín. Será precisamente ese vínculo el que obligará a la expareja a construir una nueva forma de relacionarse.
Se termina el matrimonio, pero no la responsabilidad compartida como padres. Y quizás allí se encuentre el contraste más fuerte de esta historia: después de tantos años en los que Lourdes y el Chato fueron vistos como una de las parejas surgidas de la televisión que había conseguido sobrevivir al paso del tiempo, la relación sentimental llegó a su final poco después de haber dado uno de sus pasos más formales.
Hubo amor, convivencia, exposición, proyectos, paternidad y matrimonio. Ahora llega el capítulo que ninguno imaginaba cuando comenzó aquella relación: la separación y el camino hacia el divorcio. Y esta vez fue Lourdes quien decidió contar públicamente qué ocurrió.
La confirmación de una infidelidad transforma una ruptura privada en una de las noticias fuertes del espectáculo argentino y marca el final de una historia de amor que acompañó durante más de una década los cambios de la televisión, de sus protagonistas y de sus propias vidas.
EL TERCERO EN DISCORDIA
Quién es Fran Liotta? Fran Liotta “es este chico de 27 años, rugbier, uno de los dueños del Marriott de Corrientes. De hecho, viven en el mismo edificio, en departamentos distintos, pero en el mismo edificio”, dijo el conductor de LAM, Ángel de Britos.
Su nombre tomó notoriedad luego de que fuera señalado como la persona con la que Lourdes Sánchez estaría manteniendo una relación desde hace algunos meses. Se enamoró.
Lourdes Sánchez ocupa el cargo de Directora de Integración Cultural de Corrientes, con un muy buen sueldo.
Foto: Instagram/@lourdessanchezok)