Roberto Escala quedó atónito e indignado cuando, en la conocida cafetería, le entregaron la cuenta por consumir dos cortados y dos masitas. La factura indicaba que debía pagar un total de 405 pesos (IVA incluido), de los cuales 190 correspondían a una masita. Un cañón de crema pastelera.
“Debo mencionar que los propios empleados no escondían su disconformidad cuando les reclamé. Le envío estas líneas para su conocimiento, la divulgación queda a su criterio, pero obviamente estas situaciones no ayudan para nada en la propaganda de nuestro balneario”, sintetizó el cliente, adjuntando el detalle de la cuenta.
“Debo mencionar que los propios empleados no escondían su disconformidad cuando les reclamé. Le envío estas líneas para su conocimiento, la divulgación queda a su criterio, pero obviamente estas situaciones no ayudan para nada en la propaganda de nuestro balneario”, sintetizó el cliente, adjuntando el detalle de la cuenta.