Tras tomar contacto con el diario íntimo de la pequeña y acceder al relato de los "juegos" sexuales a los que era sometida por el padrastro, la mujer denunció de inmediato a su pareja ante la Unidad Especializada en Violencia Doméstica de Maldonado.
La Justicia ordenó detener al hombre y realizar a la niña una pericia forense y otra psicológica, que confirmaron el abuso pero descartaron violación. Los peritajes no permitieron determinar durante cuánto tiempo fue sometida a estos vejámenes.
El padrastro fue enviado a prisión por un delito continuado de atentado violento al pudor.