Como se recordará, los hechos se sucedieron cuando un matrimonio argentino con su hijo de dos años se encontraban en un apartamento ubicado en el décimo piso del edificio Acuario, en la parada 2 de playa mansa.
El pequeño se alejó de sus mayores para llegar hasta la terraza del edificio, donde los acrílicos del balcón habían quedado dañados desde el último temporal que afectó a la zona. En determinado se percataron que el niño no estaba en el lugar y que había caído al vacío.
La sopresa fue mayor cuando en los jardines el personal del edificio y vecinos quedaron asombrados cuando se enteraron que el menor había caído desde un décimo piso y solo presentaba heridas menores y algunos dolores.
Fue derivado al CTI del sanatorio Cantegril donde se encuentra internado en observación desde el mismo viernes.
Desde la dirección del centro asistencial se informó que el sábado se le practicó una tomografía en la cual se habría constatado cierta mejoría en los órganos, que en un principio aparecían más comprometidos, por el golpe recibido en la caída..
Asimismo se indicó que el pequeño Lorenzo Fernández se encuentra estable dentro de un cuadro grave producido por la caída de tal altura.
Se indicó que las horas venideras serán decisivas para conocer la evolución que presenta el pequeño.
Foto: Clarín