Finalmente,en calle Manuel Franca y Aztecas, se ubicó al chico que había caído en una especie de pozo que unía el saneamiento y la cañería. Se trataba de un agujero, de un metro de profundidad, con 30 centímetros de agua.
Fue rescatado por los vecinos, quienes lo llevaron rápidamente a la policlínica del barrio en primera instancia y después al sanatorio.
Según las primeras informaciones allí lo lograron reanimar y el niño se encuentra estable.
foto: archivo, a fines ilustrativos