Explicó que tiene un hijo de 10 años, el que fue víctima de un robo (abuso, broma, iniquidad) de una gorra marca Nike.
El perpetrador, según la denunciante, era otro chico, de 15 años de edad. Cinco años mayor que su hijo.
La señora asentó en su denuncia que el otro chico se había llevado la gorra de su hijo luego de controlarlo con amenazas. Era la versión, visión, de su hijo.
La policía tomó la versión, visión del hijo, refrendada por la mujer, y la trasladó a la juez en lo Penal de San Carlos.
La magistrado dio la orden de detener al chico de 15 años de edad. Detenido, el chico quedó a disposición de la sede penal y de menores de San Carlos. Se había puesto en marcha el procedimiento judicial para un caso que pudo tener otros caminos posibles de resolución.
La juez confirmó el camino emprendido por la madre, la policía, y ella misma: decidió iniciar procedimiento como menor infractor (equivale al procesamiento en los mayores de edad) por encontrarlo autor de “una infracción gravísima a la ley Penal”, un delito de rapiña.
La juez ordenó que el chico de 15 años fuera internado en el Instituto del Niño y el Adolescente del Uruguay, INAU.