La mujer decidió establecer la denuncia de lo ocurrido anta la policía. Dijo que la golpeaba y que ya no podía vivir con ese nivel de agresividad.
Los funcionarios policiales a quienes se les encargó investigar la veracidad del caso antes de llevarlo a tribunales, se dio a la tarea de ubicar a G.M.M..
Lo encontraron pero luciendo un estado etílico muy avanzado. La información policial no precisa si por el estado en que lo tenía el alcohol, porque su conciencia le gritaba como una acusada, o por alguna otra razón, pero sí dice que G.M.M. admitió que había golpeado a su mujer, lo que cerró el caso con el resultado (judicial) apuntado más arriba.