Otros que estaban mirando lo que pasaba, tal vez también pasmados al principio por la osadía de contar dinero por plena rambla y de noche, eran unos funcionarios policiales que se movilizan en bicicleta en ese lugar.
Los funcionarios notaron la intervención de los dos despojadores, lo que les sacó de su estupor inicial por la actitud confiada de la víctima. Por consiguiente, decidieron poner las cosas en orden: el señor tiene derecho a contar su dinero donde quiera, y los otros dos señores no tienen derecho a impedirle que lo haga.
Los funcionarios, aprovechándose de la ventaja que les otorgan los ágiles vehículos de dos ruedas que conducen, rápidamente alcanzaron, redujeron, y esposaron a los interventores de lo ajeno.
En la tarde de este viernes el policía de Canelones marchó a la cárcel imputado del delito de "hurto especialmente agravado" y su cómplice y pariente, fue procesado por el mismo delito pero con arresto domiciliario.-