Hasta hace un año frecuentaba la casa, porque lo habían ayudado a recuperarse de la adicción a las drogas y a conseguir trabajo, según relataron los denunciantes a la Justicia. Hace unos meses dejó, repentinamente, de visitarlos.
Sin embargo, en estos días regresó y entonces todos observaron cómo la niña ingresaba en un inexplicable estado de alteración al verlo nuevamente en su casa.
La madre sospechó, indagó a la pequeña y ésta le confesó que H.S.M la "manoseaba". Radicó la denuncia penal y el forense constató que la niña tenía razón.
Si bien H.S.M no confesó su responsabilidad en estos actos, la justicia dispuso el procesamiento con prisión luego de acceder a nuevos testimonios y conocer el resultado de pericias sicológicas que lo implicaban.
La jueza Adriana Graziuso le tipificó un reiterado delito de atentado violento al pudor. El hombre no tenía antecedentes ni denuncias por casos similares.