El fundamento del cambio horario, resistido desde algunos rubros de actividad, como en el turismo, fundamentalmente el sector gastronómico, es que se pueden aprovechar más las horas de sol y eso redundará en una menor utilización del parque generador de UTE y de esta forma se reducirán los picos de consumo que en general se dan entre las 20 y las 22 horas. El menor consumo se registra entre la medianoche y la hora 5.
A partir de la misma hora del segundo domingo de marzo se retrasarán los relojes 60 minutos y se volverá al horario normal.