Cuando se aprestaban a indagar de qué se trataba, vieron como un individuo salía corriendo del lugar llevándose algunos bultos, en forma bastante desprolija.
Antes de que pudieran reaccionar y dar aviso a la Policía, los funcionarios del centro advirtieron que en la despensa había un bolso que nunca habían visto, no era de la institución ni de ninguno de ellos.
Funcionarios policiales alertados por lo que había pasado llegaron hasta el centro de El Jagüel, y procedieron a revisar el bolso.
Con gran sorpresa y algo de hilaridad, se encontraron con que era un bolso personal de la persona que desapareció, porque tenía en su interior unos documentos en cuyas fotos los funcionarios del centro reconocieron al hombre que había puesto sus pies en polvorosa llevándose productos alimenticios diversos, únicamente.
Los funcionarios policiales mantenían confianza de que con los datos que tenían, no tardaría en dar con el paradero del hombre que entró (y se marchó) furtivamente del centro de rehabilitación.
Z.L.