"La existencia de zonas rojas significa dejar a la gente de lado, a la deriva y en un país de las dimensiones nuestras es increíble que el Estado no pueda contemplar eso", dijo.
"Nosotros tenemos zonas rojas en Maldonado también, donde en su mayoría los vecinos son gente de bien y no podemos dejarlos solos, hay que protegerlos".
Explicó que cuando el Estado se ausenta de esas zonas se van generando otras situaciones donde, por ejemplo, el jefe del barrio pasa a ser el narcotraficante, el dealer, el dueño de la boca de la pasta base, que te da la canasta o te lleva al hospital en su vehículo. "Cuando pasa esto se van generando los "narcoestados", los Estados paralelos donde esa persona sustituye el rol del gobernante.
"El Estado tiene que reivindicar su función; si hay en algo en lo que el Estado tiene que tener soberbia es en el Ministerio del Interior, porque representa a la autoridad y esto debe ser innegociable".
Según el representante, una de las líneas en materia de seguridad de Lacalle Pou apunta, justamente a volver a ejercer el rol de autoridad y, por tanto, eliminar el concepto de zonas rojas ya que es "discriminatorio" para quienes viven en esos barrios y eso se logra haciendo que la policía entre a esos lugares, generar que las ambulancias puedan entrar y que haya presencia policial permanente.
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