Puntualmente, Lladó se refirió a los caños de escape como fuentes de ruidos molestos. “Acá tenemos que agarrar el tema por donde empieza. En Maldonado la Intendencia tiene que tener muy claro quiénes son los que fabrican caños de escape. Avisándole a estos buenos señores que el roncador o el caño de escape libre no existen más, y fijando reglas de juego claras, empezamos a resolver el problema”, estimó.
La inquietud de Lladó se suma a otros planteos relacionados con la ocupación de los espacios públicos del balneario, por parte de jóvenes que recalan los fines de semana.