E.L.P ofrecía trabajo mediante páginas de Internet y engañaba a sus víctimas para contactarlas y abusar de ellas. Entre sus víctimas están una mujer de 25 años de edad, de otro departamento del interior, a quien este hombre violó apenas llegó a Maldonado con la esperanza de conseguir el empleo.
En otros dos casos similares E.L.P. repitió la maniobra con dos mujeres a quienes prometía trabajo como masajista en un centro de estética. En uno de los casos, la chica se salvó del abuso cuando el falso empresario supo que el padre es policía.
En su momento, cuando FM Gente divulgó el caso y divulgó en su portal imágenes de la camioneta en la cual eran trasladadas las mujeres, E.L.P amenazó con una demanda alegando que era inocente y tenía pareja.
Al cabo de meses de trabajo, los funcionarios de la Dirección de Investigaciones de Maldonado lograron las pruebas suficientes para la remisión de E.L.P a la cárcel de Las Rosas, en la pasada jornada.
DEMOSTRACIÓN PARA EL SPA
E.L.P había sido detenido y sometido a la justicia en abril de 2012, pero quedó en libertad a falta de un pedido de procesamiento por parte del fiscal Carlos Reyes.
No obstante, la investigación continuó en base al testimonio de cinco mujeres que acusaban al portero de haberlas sometido a vejámenes sexuales a cambio de un trabajo en una presunta clínica estética de Punta del Este.
Según los testimonios, el hombre convocaba a sus víctimas vía Internet y las citaba en algún punto de la ciudad, para llevarlas luego a lugares alejados o albergues transitorios donde abusaba de ellas o les exigía sesiones de masajes sexuales.
E.L.P vive en Maldonado y se presume que apelaba a estas maniobras desde el año2010. La Policía comenzó a investigarlo en febrero de 2012, cuando una mujer que había llegado de Flores denunció que había sido vejada.
Relató que llegó a encontrarse con el supuesto empleador y que éste la subió a su camioneta y la trasladó hasta una pensión en Barrio Norte, donde la violó. Luego volvió a subirla en el vehículo y la abandonó en las calles 25 de Mayo y San Carlos, a escasas cuadras del centro fernandino.
Fue la punta del iceberg para el análisis de otros casos denunciados.