La científica destacó que la estación de Aiguá permitió “entrenar gente y generar una base de datos de la actividad en Uruguay”. También dio tiempo para conseguir recursos propios e instalar un nuevo sismógrafo en un predio militar de Sarandí del Yi. Ahora, el objetivo del Instituto es adquirir otro aparato (cuesta 25 mil dólares) o volver a recurrir a un préstamo de Brasil, para aprovechar las instalaciones del observatorio de Aiguá.
Sánchez consideró, asimismo, que Uruguay debería estudiar la vulnerabilidad edilicia y el riesgo que estas estructuras correrían ante un evento sísmico de 4 o más puntos en la escala de Richter. Con esto, se podrá determinar cuál es la capacidad de resiliencia y de respuesta del país ante un terremoto de esa magnitud.
La geóloga también confirmó la información que este jueves adelantó al semanario Búsqueda, respecto a un tsunami detectado el 12 de enero pasado en la costa de Carrasco, en Montevideo. El terremoto que provocó el evento ocurrió a las 17:22, casi cuatro horas antes de que bañistas y guardavidas vieran cómo las aguas se replegaban para volver en una ola de casi tres metros de altura.
(foto de archivo: Sánchez y el equipo del Observatorio Geofísico de Aiguá / universidad.edu.uy)
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