“Cuando somos pocos, cuando disminuyen las fuerzas o cuando comprobamos que nuestra presencia social ya no es la misma, existe el riesgo de empezar a juzgar nuestra situación con criterios muy humanos. El Evangelio nos invita a mirar de otro modo”, expresó.
El Papa también dedicó un mensaje especial a los jóvenes y a las familias, a quienes alentó a apostar por el compromiso y la vida familiar.
“Jóvenes, ustedes mismos atrévanse a dar el paso casándose y formando una familia. ¡No le teman al «para siempre»! Matrimonios, abran su casa a la vida, incluso cuando el mundo les diga que un hijo es una carga”, manifestó.
En otro pasaje, llamó a quienes sienten vocación religiosa a no ignorar ese camino y alentó a los creyentes a actuar con honestidad, perdonar y ponerse al servicio de los demás.
“Cuando ser justo y honrado tenga un precio, páguenlo. Cuando perdonar parezca una derrota, perdonen. Cuando todos les digan que piensen primero en ustedes mismos, no tengan miedo de hacerse los últimos”, sostuvo.
León XIV también recordó que el mensaje cristiano está destinado a todas las personas y afirmó: “¡Jesucristo es nuestra esperanza!”.
Hacia el final, invitó a los uruguayos a acercarse a la Eucaristía y a mantener presente la fe en su vida cotidiana.
“Querido Uruguay: ¡que se note que hemos estado en Belén! Que se note que Cristo vive y que encontrarse con Él hace la diferencia”, concluyó.