Sin embargo, los cheques por $ 90.000 y US$ 20.000 habían sido robados a un comerciante de Punta del Este y tan pronto intentó hacerse del dinero, Haedo cayó en manos de la Policía.
Del ladrón nada se sabe, porque este hombre aseguró que no conocía el origen de los cheques y tampoco identificó a quien se los entregó. Lo enviaron a prisión por un delito de “receptación”.
SONÓ PUÑALES
Francisco Nicolás Puñales también está en el Centro de Rehabilitación de las Rosas, aunque por “hurto en grado de tentativa”.
El ladrón tuvo la mala fortuna de activar la bocina mientras intentaba robar del interior de una camioneta estacionada en el barrio Biarritz.
El sonido alertó al propietario, que salió rápidamente de la casa, lo atrapó y entregó luego a la Policía.
NUNCA OLVIDES LAS OJOTAS
Marcelo Andrés Oviedo Acosta acompaña a los delincuentes de marras en el mismo centro de reclusión.
Poseedor de múltiples antecedentes penales, el muchacho cometió el error de olvidarse el par de ojotas que se había quitado para entrar a robar en una vivienda.
La Policía respondió rápidamente al llamado de los dueños de casa y, durante un patrullaje, ubicaron al delincuente caminando, descalzo, por la ciudad fernandina.
El número de las ojotas que llevaban como prueba coincidió plenamente con los curtidos pies de Oviedo. La Policía también probó que el delincuente había ingresado antes a otra vivienda sin encontrar nada interesante para robar. Así, terminó procesado por dos delitos de violación de domicilio en reiteración real.