El hecho ocurrió sobre las 15.30, cuando la empleada de la inmobiliaria ingresaba a cumplir el turno de la tarde. Tan pronto abrió el negocio, el atracador entró tras ella y le entregó una esquela. “Esto es un asalto; dame la plata y no me mires a la cara”, leyó la mujer que observó que el sujeto estaba armado, por lo que procedió a entregarle el dinero, al mismo tiempo que tres personas ingresaban al local: una mujer que vendía galletas, un jardinero que había ido a cobrar y un cliente que pretendía pagar un alquiler también fueron amenazados con el arma y encerrados en el baño.
Cuando obtuvo el dinero, el hombre se fue a pie por el centro de Maldonado, mientras las cuatro personas encerradas en el baño salieron unos minutos después. Enseguida la empleada apretó el botón de pánico que puso en alerta a la policía, que desató intensos operativos aunque sin resultados positivos.
Prácticamente a la misma hora, dos sujetos irrumpieron en una farmacia del barrio Biarritz, de donde se alzaron con la caja registradora conteniendo unos $ 5.000 y documentos varios.
Los asaltantes, cubrían sus rostros con un pañuelo y un casco, y sorprendieron a la dueña de la farmacia sin amenazarla en ningún momento; con rápidos movimientos arrancaron la caja registradora y huyeron rápidamente del lugar a bordo de una moto.
ASALTO A UNA PINTURERÍA
A todo esto, sobre la hora 18:30, un solitario delincuente cubriendo su rostro con un pasamontañas y un casco, ingresó a una pinturería ubicada en las calles San Carlos y 3 de Febrero. Amenazó al cajero con un revólver, para hacerse de unos $ 35.000 en efectivo que había en esos momentos, y darse rápidamente a la fuga en una moto.
El resto de los empleados no tuvo posibilidades de hacer nada, ante la contundencia del atraco.
Redactado: R.A.