“Ella nos buscó. Nosotros estábamos esperando un taxi. Ella se ofreció a llevarnos y fuimos a tomar algo. A la mañana nosotros nos estábamos por ir. En una gira tenés programados todos los horarios, eran las 11 de la mañana y nosotros nos íbamos. Pero no se quería ir. Empezó a decir que no se sentía bien. Después, empezó a inventar y cuando llamamos a la policía la mina hizo el click y empezó a llorar, a decir que la habíamos violado”, contó Di Meo.
Después del hecho, los lugareños les dijeron a los acusados que lo que hicieron mal fue llamar a la policía. “Porque en la maniobra ella llama y viene un policía amigo”, especificó.
A partir de ahí, comenzó el periplo que trascendió en los medios locales. “Viví algo que nunca en mi vida. Era un criminal más. Estuve esposado, la policía me puso un buzo en la cabeza”, comenzó diciendo, al referir el episodio. Sostuvo que los integrantes del plantel minimizaron las advertencias sobre peligros por este tipo de maniobras.
“Yo no tenía ni idea, nunca entró en mi cabeza una cosa así. Dicen que nos advirtieron, pero una vez que estás de viaje no escuchás nada, nosotros veníamos de ganar un partido, festejando. Tuvimos cinco días de solo rugby y fue la primera vez que salimos a la ciudad. No recuerdo que nos hayan advertido tanto, capaz que mínimo pero nadie entró en conciencia.”, señaló.
El rugbista, también integrante de la selección uruguaya, relató que estuvieron presos lunes y martes, y después les sacaron los pasaportes y fueron retenidos en la ciudad. Allí no tenían limitaciones salvo la de acercarse a la mujer, no salir de la ciudad y presentarse lunes, miércoles y sábado en la comisaría.
Según Di Meo no calculaban la entidad del problema hasta que el lunes, cuando los llevaron a declarar, “entró mucho la prensa”. “Ese fue un tema que agrandó todo el problema. (…) El rugby en Sudáfrica vende mucho y la prensa lo hizo muy grande”, afirmó.
Durante la detención en Sudáfrica, agregó, se quedaron en el hotel, donde les hicieron un precio especial, para evitar riesgos. Fue una de las recomendaciones que les hicieron los abogados y la gente del lugar, advirtiéndoles sobre la presencia de organizaciones delictivas peligrosas.
Di Meo narró que los investigadores descubrieron que la chica ya había realizado varias denuncias, tres de ellas por violación. “Una en 2009, una en 2010 y esta última. El dato lo consiguieron los investigadores de la defensa. Este año tenía otras cinco, por distintos motivos. Nosotros calculamos que la mujer vivía de denuncias”, detalló.
Todo el desarrollo de los acontecimientos le dejó como conclusión el orgullo “de ser uruguayo”, según resumió. “La embajada se portó de diez. Siempre llamándonos, solucionando cosas, nos apoyaron económicamente”, finalizó.