“Es muy gratificante. Recibimos mucho más de lo que damos”, expresó Carmen, quien destacó la importancia de dejar el egoísmo de lado para poder ayudar de manera efectiva. A diario, los voluntarios realizan visitas de lunes a viernes, “cama por cama y sala por sala”, en un hospital que, según Carmen, realiza “milagros” con pacientes que llegan en estado crítico. “Hay personas que llegan en un estado lamentable. El hospital hace milagros”, sostuvo.
El trabajo de los voluntarios no solo incluye el contacto con los pacientes en el hospital, sino que también realizan un seguimiento posterior a la hospitalización. Carmen detalló que, para realizar su labor de manera efectiva, los voluntarios reciben una capacitación mínima de tres meses. “Tenemos que lidiar con que la muerte de los pacientes forma parte”, señaló.
Pese a los desafíos, como la falta de recursos o la alta demanda, Carmen subrayó el esfuerzo colectivo de los voluntarios. El hospital, aseguró, ha logrado seguir funcionando de manera milagrosa a pesar de los obstáculos. “El hospital colapsó, es milagroso que funcione. Tratamos de que no sea desesperante”, explicó.
La relación con el personal médico y de enfermería es clave para el trabajo de los voluntarios. Carmen resalta que el trato es “maravilloso” y que, a pesar de la diferencia de edades entre los voluntarios, que van desde los 34 hasta los 80 años, todos comparten el mismo compromiso de ayudar.
“Es muy difícil que la familia entienda lo que hace uno cuando hay tanta entrega”, afirmó. Sin embargo, invitó a a acercarse al hospital a quienes estén interesados en formar parte de esta iniciativa . “Me pueden llamar al 095109263 y los recibo en el hospital”, concluyó.