Allí, la supuesta víctima, admitió la mentira. Dijo ese día se retiró del liceo junto a varias compañeras, con quienes recorrió diferentes lugares. Además, cuando regresaba a su casa pinchó la moto, lo que motivó que llegara a pie y muy tarde en la noche.
Con temor a la reprimenda de sus padres, inventó la rapiña que en realidad nunca se produjo. La mochila presuntamente robada, etsaba en casa de una compañera.